Hace poco escuchaba a un amigo referirse a cómo sería el fútbol después de la pandemia, en especial cuando se pueda volver a los estadios. Decía que, muy probablemente, deberían sentarse distanciados y que a la hora de celebrar un gol no se pueda gritar ni abrazar al de al lado. Hasta la forma de ingresar al estadio o ir al baño de fijo cambiará.

No pude evitar hacer el mismo análisis, pero para la forma en que, de ahora en adelante, consumiremos el cine. Si bien el gobierno de Costa Rica liberó la restricción sanitaria para las salas de cine, poco se puede hacer de momento debido a las restricciones de tránsito y las medidas vigentes en cuanto a capacidad de los aforos, la oferta cinematográfica, etc.

Me pregunto qué estrategias estarán formulando las cadenas de cines, pues como bien se ha dicho, después de la pandemia nada puede ser igual, de otro modo no aprendimos nada. Si en adelante el distanciamiento será obligatorio, me imagino que ir a ver una película ya no será igual. Uno con su acompañante a metro y medio de distancia (espero que atrás y adelante también) lo que me lleva a pensar en asientos más grandes (como los “vip” de algunos cines) cosa que no creo le haga mucha gracia a los dueños.

También, más tiempo entre tandas, porque la limpieza de la sala deberá ser más rigurosa (este punto me preocupa bastante). No visualizo cómo harán para desinfectar toda la sala en tiempo récord (de poder se puede, pero fijo tiene un costo) y que el usuario esté tranquilo de que se sienta en una butaca “corona virus free”. Hasta acá he hablado del acondicionamiento de las salas, que, si bien es factible, requiere una enorme y rápida inversión, que desde luego influirá en el bolsillo del consumidor.

Vamos a la parte externa. Eliminar las filas de la boletería y la venta de snacks es una tarea enorme, aunque ahora todo está digitalizado, aún queda gente que no usa estos medios y prefieren el “face to face”. Recordemos que el contacto será un punto a evitar, entonces ya nadie debería toca mi boleto después de adquirirlo, así que todo se manejaría desde los dispositivos móviles. La comida, ¿cómo sé que la bandeja donde llevo mis palomitas y refresco está bien desinfectada? Quizá debamos pasar a bandejas desechables (amigables con el ambiente claro), pero ¿Y la fila? No me imagino cómo lo resolverán.

Las cadenas de cine también deberán lidiar con el temor de algunas personas a regresar a las salas antes de que realicen algunos cambios, tarea nada fácil volver a ganar la confianza del consumidor. También pensaba que es un buen momento para hablar de los auto cinemas, ¿sería una buena opción? ¿Ustedes irían? ¿Creen que estamos preparados culturalmente para eso?

Podría extenderme más, pero sería hilar muy delgado y divagar en opciones extremas. ¡Y ojo! No hablamos de que el gran ganador ha sido el streaming. Lo que sí les puedo decir es que las salas de cine deberán reinventarse (como lo debe hacer cualquier negocio en estos tiempos) para poder seguir funcionando.

¿Ustedes qué opinan?